24 de Agosto de 2020

La criminología es una ciencia social que en ocasiones se confunde con la criminalística. La segunda es una derivación de la primera. La criminología integra las variantes del fenómeno criminal en general, las causas y sus formas de manifestación. La criminalística ayuda a responder el cómo, cuándo, dónde, quién y por qué del hecho delictivo, esto a través de diversas técnicas periciales que ayudan a encontrar o no la responsabilidad penal de una investigación.

Uno de los postulados de la criminología se refiere de manera enfática al control social como instrumento de socialización, es encontrar los límites de la libertad humana en la sociedad, un dique que regula la conducta de sus integrantes para preservar el pacto social.

Hay mecanismos informales de control social como la religión, las profesiones, la opinión pública, las escuelas, las organizaciones sociales; pero también, esta materia reconoce las formales, como el Estado de derecho, el marco normativo, las policías, el ministerio público, los jueces, magistrados, ministros, los centros penitenciarios, etcétera. La criminología estudia la efectividad de cada uno de ellos y su impacto en la sociedad, las medidas que deben tomarse desde la política administrativa para encontrar un objetivo específico.

Por ejemplo, la lucha contra la corrupción. Si los mecanismos de control social formales deben modificarse para cumplir con ese cometido, es menester transformar cualquier paradigma para que los justiciables se presenten ante la sociedad a través de los medios legítimos y no se evadan por las vías informales de control social, por ejemplo, la opinión pública.

¿Quién es la víctima en los hechos de corrupción? ¿Cuál es la relación con el victimario o delincuente? En la mayoría de los casos es la sociedad. No sólo por el quebranto patrimonial, sino por el daño moral que un servidor público, sea del Poder Ejecutivo, Legislativo o Judicial comete, violentando su protesta de hacer cumplir la Constitución. Se agravia al prestigio de la institución pública.

Por ello es muy importante que se garantice el cumplimiento del control social y los derechos que contemplan las normas jurídicas, es decir, abatir la impunidad como principio rector.

La criminología se basa en la ciencia del ser, a diferencia del derecho, que es la del deber. El primordial objetivo es analizar el delito, a su conductor, que es el delincuente, y su consecuencia, que es la víctima, pero de la intención de prevenir a través del control social. Esta materia se apoya en hechos, antecedentes, realidades, para crear escenarios, dentro de lo posible, de no repetición. Conocer mejor el fenómeno de la criminalidad como una debilidad humana, social y económica.

A mis alumnos de la Facultad de Derecho les he recomendado equilibrar el conocimiento de las normas penales con la construcción del objeto del estudio, conocer cómo se deben plantear las condiciones para ser verdaderos profesionales operativos en la materia penal, es decir, que también conozcan el entorno social, político, económico de una persona que ha cometido delitos, su historia personal, el entorno que le permitió delinquir y sobre todo contar con una visión socialmente sensible para crear escenarios que coadyuven al cumplimiento de una pena privativa de la libertad y/o la reparación del daño causado y según el caso, su reinserción.

La corrupción multimillonaria del periodo neoliberal es la materia que ocupa la principal atención nacional; el pueblo emitirá una sentencia social inapelable, pasarán a la historia inmortal del descrédito moral los que ahora son señalados, incluso resultando absueltos legalmente. En materia criminológica el estigma de la corrupción será un capítulo que tiene enorme potencial de investigación.

Publicado a través de: https://www.excelsior.com.mx/opinion/ricardo-peralta-saucedo/los-controles-sociales-de-la-conducta-humana-y-la-corrupcion/1401577

Leave a Comment