CON LOS PANTALONES EN EL TOBILLO EL “TIGRE DE SANTA JULIA” por Ricardo Peralta Saucedo

Consulta el texto original en: La Jornada Maya

La Jornada Maya, Lunes 27 de febrero, 2017

Para evitar ser fusilado, Jesús Negrete mejor conocido por el “Tigre de Santa Julia”, se fugó de la cárcel de Belén, ayudado por empleados del propio penal hizo un agujero con una barreta de acero en la barda, después de 8 horas de trabajo de madrugada logró evadirse. Pero no lo hizo solo, dos extranjeros, un español, un francés y otros dos más nacionales planificaron la huida, al otro día la policía los detuvo, menos al astuto Tigre, quien continuó su fuga.Corría el año de 1904, la prensa habría señalado la enorme corrupción al interior de la cárcel de Belén, ya que las fugas eran constantes y sólo con su coparticipación podían lograrlo. Pero no sólo al interior del penal, sino la evidente asociación de la policía con delincuentes.Como parte de las estrategias de investigación, la policía a lo largo de la historia se ha aliado con soplones que son parte del crimen, las líneas comprenden también indagar sobre los nexos sentimentales de los delincuentes, esposas, amantes, amistades cercanas y la familia, a través de esas redes de vínculos, (Que hoy se hacen con tecnología para establecer puntos de comunicación de telefonía celular, mensajes de texto, redes sociales y demás aplicaciones) es como se puede ir cercando a algún perseguido por la la justicia.

El “Tigre de Santa Julia” tenía entre sus aficiones más preponderantes el tener decenas de amantes. Suelen ser éstas las que cuando por un efecto de rencor o despecho otorgan a los investigadores información muy valiosa para la ubicación de los perseguidos.

Y así, víctima de sus debilidades “El Tigre de Santa Julia” fue detenido al lado de una enorme nopalera en un predio propiedad de Guadalupe Guerrero otra de sus amantes; señalada por María Inés Escogido mujer que en venganza por infidelidades lo denunció en ese lugar. El buscado se encontraba defecando con los pantalones hasta los tobillos y a lado de su escuadra Colt .44, su reaprehensión causó revuelo en la capital del país, ya que la fama de sus fechorías fue difundida ampliamente por la prensa de la época.

El jurado popular tenía proyectada la pena capital en contra del procesado, sin embargo, la defensa utilizó diversos artilugios para que fuera sustituirla por la cadena perpetua, curiosamente en el juicio se leyeron cartas de amor de las propias amantes escritas al Tigre, en ellas de manera novelesca le ofrecían perdón por sus actos infieles, el proceso se convirtió en un escenario novelesco, donde la población estaba muy atenta y morbosamente interesada en cual sería la sentencia definitiva.

El fiscal, con una determinación Lombrosiana, ligaba al Tigre como un delincuente nato, hecho así por sus características físicas, sus anchas mandíbulas, las enormes fosas nasales y sus orejas dispares, por lo que impulsaba una pena capital para acabar con su carrera delictiva a manera de ejemplo social.

En esa época prerevolucionaria al gobierno le preocupaba mostrar la existencia del estado de derecho, por lo que la pena capital tenía que cumplirse con un efecto de legitimación del oficio político, de fortaleza, evitando la impunidad.

Al grito de “viva México” y después de haber desayunado barbacoa, cognac y un puro, el Tigre, fue fusilado por un distinguido grupo de oficiales de policía de manera muy poco certera, de los 5 sólo 2 dieron al blanco, quedó herido y moribundo, cuando le dieron el tiro de gracia no entro la bala al cráneo, tuvieron que disparar dos veces, hasta que finalmente murió.

Los medios de comunicación de la época fueron los que iniciaron el mito del criminal, publicitaron detalles de su biografía, fotografías, amoríos y claro los robos y asesinatos que se le atribuyeron. La leyenda no ha muerto, hoy las nuevas generaciones conocemos la historia gracias a la nota roja, e incluso el cine. Un vengador social, que robaba a los poderosos y lo repartía entre los más necesitados, hace “proezas” dignas de un personaje de novela delictuosa, pero fue real, por ejemplo, se casó con la hija del que asesinó a sus propios padres, solo para vengarse de manera continua, esta misma se dice, fue la que espolvoreó su alimento con alguna sustancia que lo hizo ir casi inmediatamente a defecar donde fue detenido. Fue incluso inmortalizado en un grabado por José Guadalupe Posada, hasta el día de hoy la frase: “No te vayan a agarrar como al Tigre de Santa Julia” permanece a manera de moraleja donde por un descuido natural alguien pueda ser sorprendido.

Muchos delincuentes han pasado a la historia por sus fechorías, el morbo natural de la sociedad se interesa por la vida de la ilicitud de algunos de sus protagonistas, desde la exhibición de su riqueza desmedida, armas con baños de oro y empuñaduras de piedras preciosas, tenencia de animales exóticos y mansiones de lujo de mal gusto fue uno de los principales aficiones de los gángsters contemporáneos sobre todo en los 80´s y 90´s.

De igual forma los medios de comunicación y la tecnología digital nos hacen saber sobre cómo se han ido transformando las conductas de los grupos criminales, esa diversificación que va desde el uso del internet para amenazar a través de videos donde torturan y asesinan a grupos antagónicos, mensajes abiertos y públicos para cualquier persona que los consulte, a la vista de todos.

Las tecnologías de la información y comunicación llegaron para quedarse, desde ahí se evidencia con rapidez y efectos de tiro de precisión, las campañas de desprestigio por el crimen de moda: La corrupción, y no por que en nuestra sociedad no hayamos estado expuesto como óxido en toda materia y ramo de nuestra actividad nacional, sino por que ahora es la bandera electoral para denostar a los adversarios políticos.

Pero, cuantos de estos acusadores e imputadores de actos de corrupción, tienen la conciencia tranquila? Quienes gozan de moral probada para señalar a otros? La gente les cree? O la propia imputación hace un efecto boomerang?

*Catedrático de la Facultad de Derecho, UNAM

Ciudad de México

@ricar_peralta

ricardoperalta.mx

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *