MEJOR UN FRENTE NACIONAL ANTICORRUPCIÓN por Ricardo Peralta Saucedo

Publicado originalmente en Excelsior

La mafia en Europa cambió los asesinatos por el pago de sobornos para hacer negocios, se mata menos por esos motivos.

En febrero se cumplieron 25 años de la titánica operación judicial conocida como Mani Pulite, en Italia, donde los corruptos vivieron la mayor paranoia en la historia de ese país. Cuatro fiscales, encabezados por Antonio Di Pietro, quien hoy preside el partido Italia de los Valores, llevaron a la justicia a Mario Chiesa, dirigente del Partido Socialista, quien fue detenido en flagrancia recibiendo siete millones de liras… de acusado a testigo protegido, colaboró con la justicia, se efectuaron tres mil 400 indagatorias, la mitad se convirtieron en condenas, entre ellas contra Bettino Craxi (exprimer ministro), quien, al tener orden de captura, huyó a Túnez, donde murió prófugo de la justicia. Al fiscal Di Pietro lo acusaron de conspirar. Lo procesaron a manera de amenaza, fue absuelto.

A otro lo hicieron explotar con 500 kilos de dinamita, el fiscal Falcone y su esposa fueron víctimas de la Cosa Nostra, se enviaba un mensaje a los “Geek” anticorrupción, sus indagatorias tan cerca de la mafia, la política y el empresariado les dejaba muy incómodos, sin embargo, otros fiscales más siguieron su ejemplo y la importancia del legado.

“El cadáver de un hombre se puede hacer desaparecer, basta con sumergirlo en ácido. Sin el cuerpo del delito, no hay delito. El dinero, sin embargo, deja siempre una huella”, decía el héroe Falcone.

Parece que esos ejemplos internacionales han creado un blindaje preventivo en México, donde lo que se está combatiendo con toda furia son los esfuerzos anticorrupción, pues cada mes existe un obstáculo más para no concretizar la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción y sus símiles locales.

¿Qué mensaje se está enviando a la sociedad mexicana y a la internacional? ¿Qué piensan los jóvenes y los niños de que la lucha anticorrupción no sea una prioridad en la agenda política nacional? ¿Que el discurso electoral se quede en eso? ¿Que el combate sea mediático, no investigar, no procesar, no sancionar a nadie? ¿Por qué sonríe Duarte?

Aquí un recuento de escándalos recientes de corrupción: en Guatemala, la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig) imputó al presidente Otto Pérez y colaboradores hechos de corrupción. Fueron destituidos y procesados penalmente.

Los escándalos de Petrobras hicieron que la presidenta Rousseff, de Brasil, fuera destituida, hoy su sucesor, Temer, se encuentra en una condición similar.

La investigación sigue latente con los denominados Papeles de Panamá, donde hay mexicanos en esa distinguida lista.

Odebrecht, el más reciente y morboso caso, involucra a más de 12 países en el mundo, su exCEO colabora con la justicia estadunidense, pagó una multa histórica de miles de millones de dólares. Ejemplo de cómo sí se puede llevar a la justicia a los que disfrutan del beneficio de la corrupción y la impunidad.

Así como en 1992 Mani Pulite (Manos Limpias) hizo que los grandes partidos políticos colapsaran y nacieran los movimientos sociales que cambiaron la historia de ese país en un frente de renovación; resulta más interesante pensar que en México surgiera un gran Frente Nacional Anticorrupción, que ponga en la agenda nacional impulsar la política pública más importante del país por encima del interés electoral.

Un Frente Nacional Anticorrupción no partidista, donde (los no corruptos) ciudadanos, intelectuales, periodistas, empresarios, políticos y quienes tengan como primer propósito enfrentar el principal problema del país, fuera de alianzas, sumas y restas; la repartición del poder político se debería demostrar encauzando una gesta social donde coincidamos en que la prioridad es lo que le importa a la gente, no lo que coyunturalmente le conviene al sector que administra al país; es decir, que la prioridad sea un México correcto, no corrupto.

*Catedrático, Facultad de Derecho, UNAM

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