La reconstrucción de México no recae en su Presidente, el encabeza la iniciativa y propone el proceso, pero depende de la nación entera autorescatarse, a nadie le conviene que se naufrague, por el contrario, si se cumple cabalmente cada proyecto, el país tendrá viabilidad y retornará la sensación de confianza y armonía que nos merecemos.
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