13 de Enero de 2020

Lo ocurrido el pasado 10 de enero en Torreón, Coahuila, es motivo para tener muy claro lo que señala la Ley General de Niñas, Niños y Adolescentes en su artículo 76, del derecho a la intimidad:

 

Las niñas, niños y adolescentes no podrán ser objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, tampoco de DIVULGACIONES O DIFUSIONES ILÍCITAS DE INFORMACIÓN O DATOS PERSONALES, INCLUYENDO AQUELLA QUE TENGA CARÁCTER INFORMATIVO A LA OPINIÓN PÚBLICA O DE NOTICIA, QUE PERMITA IDENTIFICARLOS Y QUE ATENTEN CONTRA SU HONRA, IMAGEN O REPUTACIÓN.

 

Este recordatorio se hace en un momento donde no sólo es menester ratificar que los derechos de los menores son inalienables y no discrecionales, que la LGNNA es el instrumento fundamental que los tutela jurídicamente, además de su base rectora, que es el Principio del Interés Superior del Menor, contenido en el párrafo noveno del artículo 4to de la Constitución federal.

La formación que reciben nuestros hijos desde su nacimiento hasta la primera infancia es la base de su desarrollo para la adultez o, como bien decía Freud: “Infancia es destino”.

Aunque es indudable que la dinámica de la vida contemporánea ha generado debilitamiento en la convivencia familiar, siempre será recomendable enmendar hábitos diarios para estar presentes con y por quienes tiene uno como padre una enorme expectativa y proyección, se deben dedicar más momentos felices a los hijos.

Es importante conocer qué llevan los niños en la mochila al salir de casa, pero resulta vital cómo está el interior de su corazón.

 

La regulación de los juegos de video se está trabajando interinstitucionalmente y con la industria desde hace unos meses en la Secretaría de Gobernación. El próximo periodo de sesiones de la Cámara de Diputados se presentará una propuesta al respecto. Pero no es suficiente.

La enorme responsabilidad de la crianza para quienes ostentan la patria potestad o tutela de los menores incluye el control parental. Hace unas semanas se respondió una sentencia donde se obligó a modificar los contenidos de las franjas horarias para la televisión abierta, es decir, una serie de lineamientos para advertir a los padres sobre contenido violento, sexual o de lenguaje soez y recomendar que los menores no tengan acceso a tales difusiones.

Sin embargo, hay adultos que, no obstante tal regulación, haciendo un uso inadecuado, irresponsable y discrecional son permisivos con los menores en el uso de todo tipo de dispositivos electrónicos con acceso ilimitado a internet, espacio infinito de opciones de entretenimiento audiovisual no regulado, donde pueden explorar todo tipo de experiencia sin mayor recato.

 

 Una tablet, laptop, consola de videojuego o un teléfono inteligente hacen las veces de niñera. Los padres y tutores deben interrelacionarse con sus hijos. En las tragedias con menores, no hay culpables, todos son víctimas.

Publicado originalmente en https://www.excelsior.com.mx/opinion/ricardo-peralta-saucedo/mochila-segura-y-corazon-contento/1357856

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